Imagina tumbarte cómodamente sobre una manta, rodeado de manzanos, mientras el cielo comienza a transformarse para ofrecer uno de los espectáculos naturales más fascinantes: un eclipse contemplado desde el corazón de una auténtica pomarada asturiana.
Te invitamos a vivir esta experiencia de una forma relajada y diferente. Sin prisas, en plena naturaleza, disfrutarás del silencio, del paisaje y de un entorno privilegiado mientras observas cómo la Luna y el Sol protagonizan un momento inolvidable.
La experiencia comenzará con la visita a un llagar, situado junto a la plantación de manzanos. Allí conoceremos de primera mano cómo se transforma la manzana en sidra y realizaremos una cata de tres tipos de sidra 100 % natural, elaboradas de forma artesanal y producidas con variedades de manzana asturiana cultivadas y recogidas en la propia pomarada.
En los momentos previos al eclipse podremos disfrutar de una auténtica merienda-cena asturiana, con deliciosos bollinos preñaos caseros, elaborados de forma totalmente artesanal, tanto de chorizo como de quesos asturianos, acompañados de sidra natural.
Cuando llegue el momento más esperado, nos acomodaremos sobre nuestras mantas, entre los manzanos, para contemplar el eclipse en un ambiente tranquilo y privilegiado. Lejos del bullicio, la naturaleza será el escenario perfecto para disfrutar de este extraordinario fenómeno astronómico y vivir una experiencia que permanecerá para siempre en el recuerdo.
Una propuesta que combina astronomía, naturaleza, gastronomía y tradición para disfrutar del eclipse desde un rincón único de Asturias.
Como ocurre con cualquier fenómeno astronómico, las condiciones meteorológicas siempre forman parte de la experiencia y, en Asturias, el tiempo puede sorprendernos. No obstante, las previsiones solo adquieren una fiabilidad razonable en los días previos, por lo que afrontamos esta cita con optimismo y la ilusión de disfrutar de un cielo despejado.
Además, la fase de totalidad del eclipse dura apenas unos instantes, por lo que incluso con nubosidad variable existe la posibilidad de contemplar ese momento tan especial. En cualquier caso, la experiencia está diseñada para disfrutarse de principio a fin: si las condiciones meteorológicas aconsejaran resguardarse, la merienda-cena y la degustación podrán realizarse cómodamente en el acogedor espacio del llagar, sin renunciar al ambiente, la gastronomía y la esencia de una jornada única entre manzanos.